Ocasionalmente viajamos a ciudades como Madrid o Barcelona, pensamos en pasar nuestros puentes en destinos europeos siendo Italia, Francia y Alemania los países más recurrentes pero… ¿conocemos nuestro país vecino? Siempre se ha dicho de Portugal que es un país barato en el que la mayoría de la gente habla español con relativa fluidez pero… ¿hemos estado interesados en visitarlo? En el caso de que tu respuesta fuera “no” después de este artículo seguro que tendrás que cambiarla.

Buscamos ciudad, buscamos capital y buscamos un destino que nos ofrezca suficiente aunque no demasiado, queremos un destino para nuestros puentes, escapadas y mini vacaciones. ¡Lisboa es el lugar perfecto! Y es que la capital portuguesa nos ofrece de todo, gastronomía, monumentos, actividades, rincones a cada paso… ¡nos ofrece hasta fútbol! Lisboa tiene todo aquello que “exigimos” a un destino europeo además de la familiaridad de sentirte como en casa. Si a todo eso sumamos que viviendo en Canarias no tenemos necesidad de hacer escalas en ningún otro lugar… ¡voilá! La escapada perfecta.

Foto: Francisco Fernández | The Pocket Magazine

Nosotros viajamos con Binter, desde Canarias, sin duda, es la mejor de las opciones ya que ahorras tiempo y dinero. Si vives en península encontrarás muchas más (avión, tren, coche, caravana…), ¡cosas de la insularidad! El vuelo duró apenas dos horas y “se nos pasó volando”, y es que entre el menú de cortesía de la compañía y las vistas desde la ventanilla al adentrarnos en Portugal apenas tuvimos tiempo para ver una de las muchas pelis que nos habíamos descargado de Netflix.

Una vez en el aeropuerto de Lisboa empezaron las comparaciones. La terminal es mucho más impresionante que la propia T4 de Madrid, a partir de ahora hacer escala en Lisboa para vuelos internacionales se postula como una de mis mejores opciones, la terminal era un auténtico centro comercial, ¡Tom Hanks seguro que lo hubiera agradecido! ¿Otro punto a comparar? El transporte del aeropuerto al centro. Sencillo, práctico, económico y rápido. La opción del metro, la mejor. Cuando en Madrid te cobran por salir del aeropuerto en Lisboa te llevan a la parada que más cerca quede de tu alojamiento solo por 1,50 €. Eso sí, tienes que comprar una tarjeta (Viva Viagem) que te cuesta 0,50 € y que te servirá en todos tus desplazamientos, aunque… nosotros “disfrutamos de disfrutar” la ciudad a pie.

Foto: Francisco Fernández | The Pocket Magazine

¿Cuánto tiempo necesitamos para conocer la ciudad?

Cuatro días son los ideales para poder visitar todo aquello que tras una búsqueda en Google seleccionemos como favorito, aunque si somos de jornadas turísticas maratonianas con tres días bastará. Tener la posibilidad de escoger un día más para hacer una excursión resulta de los más interesante ya que Sintra es un lugar idílico para las fotos de Instagram.

Debemos reservar otro día en nuestro planning que dediquemos para visitar el barrio de Belém. Nosotros nos planteamos la posibilidad de llegar hasta él en un paseo matutino a orillas del Tajo pero… se quedó en eso, un planteamiento. Es posible, sí, pero son alrededor de seis kilómetros.

Transporte en Lisboa

Foto: Francisco Fernández | The Pocket Magazine

Existe una tarjeta para turistas en la que están incluidos los viajes en metro, tren, autobús y tranvía, se trata de una opción estupenda para aquellos que no se hayan entrenado previamente a su viaje, ¡a Lisboa se va entrenado!

Para aquellos que prefieran recorrer los rincones que esconde la ciudad de los azulejos a pie pero que en casos como los de la visita a Belém necesiten de un complemento existen infinidad de opciones. Totalmente instaurada la moda del patinete eléctrico y lo mismo con la bicicleta, así que descárgate cualquiera de las aplicaciones que gestionan estos medios de transporte y disfruta de los largos paseos sobre ruedas.

Indispensables

La Torre de Belém, una antigua construcción militar, situada en la desembocadura del río y construida entre 1516 y 1520, que sirvió como defensa de invasores en el estuario del Tajo. Fue declarada en 1983 Patrimonio de la Humanidad y es hoy protagonista de algunas de las fotos más codiciadas en las visitas a la ciudad portuguesa.

Foto: Francisco Fernández | The Pocket Magazine

El Monasterio de los Jerónimos es algo sencillamente espectacular, y lo es tanto por fuera como por dentro. Su interior alberga un trabajo al detalle de cada una de sus piedras y su exterior sencillamente te dejará fascinado. Junto con la Torre de Belém fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 y en 2007 acogió la firma del Tratado de Lisboa, un acuerdo de la UE que sustituyó la Constitución Europea y reformó los tratados que estaban vigentes.

La capital portuguesa tiene todo aquello que «exigimos» a un destino europeo además de la familiaridad de sentirte como en casa

Y ya que estás por el barrio puedes sacar alguna foto al Monumento a los Descubridores, sin desmerecer. Aunque claro, lo más llamativo de esa foto sería el puente que nos traslada a San Francisco o el Cristo Rey que, desde el otro lado del río, nos acerca a Río de Janeiro.

En el centro de la ciudad tendremos la suerte de disfrutar de los pasteles de bacalhau y una copita de vino de Madeira en lo que vamos de la Plaza de Comercio al Mirador de Santa Justa.

La Plaza de Comercio rompe con la estereotipada plaza, en ella uno de sus laterales está totalmente abierto al mar. ¿Recomendación fotográfica? Levantarse temprano y acudir allí como primer destino, es la única forma de hacerse una foto sin la avalancha habitual de turistas que transitan la comercial Rua Augusta que termina, o empieza, precisamente allí.

Mirador de Santa Justa, el lugar ideal para recaudar. Si no eres capaz de recorrer Lisboa a pie lo será menos acceder a él sin ascensor. Precio con ascensor incluido 5,15 €. Precio solo con el mirador, 1,50 €

Mirador de Santa Justa | Francisco Fernández

¡Atención! Es cierto que a veces lo gratis nos echa para atrás, precisamente por ser gratis, pero para vistas las de los muchos miradores que hay rodeando la ciudad (por ejemplo, el de Sophia de Mello) o las propias del museo de la Guardia Nacional Republicana, un museo que a la par de interesante guarda en su segunda planta un acogedor balcón en el que disfrutar de las mismas vistas que en Santa Justa, gratis y sin colas.

Nota: ya que estás de visita a los miradores aprovecha y recorre los aproximadamente 6.000 metros cuadrados del Castillo de San Jorge, eso sí, hazlo a primerísima hora.  Si no lo haces así aguantar las colas que allí se forman será de auténtico espartano. ¡Nosotros lo vimos desde fuera!

Y, entre nuestros favoritos, además de la Torre de Belém encontramos el Convento del Carmen, un monumento de arquitectura gótica del que actualmente nos quedamos prendados tras sentir en sus pilares y ruinas el paso del terremoto que en 1755 azotó la ciudad.

Cerrando nuestro top 3 te recomendamos acercarte a la Catedral de Lisboa, allí encontrarás una de las estampas más recurrentes: el típico tranvía amarillo de la línea 28 respaldado por una pequeña catedral rodeada por naranjos y el encanto del barrio de Alfama.

Barrio de Belém vs barrio de Alfama

Quedarnos con tan solo uno de ellos sería de locos. Belém gana en monumentos mientras que Alfama nos engancha con la nostalgia del fado más íntimo en cada una de sus esquinas. Belém “nos regala” por 1,15 € los mejores pasteles (no caigas en el equívoco de pensar que en todo Portugal se pueden comprar y hazte con una caja de mínimo seis, se trata de una receta secreta y solo allí tienen ese adictivo sabor), ¡riquísmos! Alfama, por otra parte, aporta el color, los azulejos, los callejones, la piedra… todos ellos esencia de la ciudad.

Lisboa… ¡Vívela! ¡Siéntela! ¡Disfrútala!

Texto: Paola Bonilla

Fotografía: Francisco Fernández