Diana de Gales jamás dejó indiferente a nadie. Bien por sus outfits, por sus actos o como no, por las joyas que elegía en cada momento. La Cruz Attallah, formó parte de su joyero (en calidad de préstamo) siendo una de sus piezas favoritas. Ayer fue subastada en el Royal y Noble de Sotheby’s (Londres) por el doble de su valor de salida: doscientos mil euros. Y no es para menos, explican desde Sotheby’s:

“Las joyas que poseía o usaba la difunta princesa, rara vez salen al mercado, especialmente una pieza como la cruz de Attallah, tan colorida, audaz y distintiva”, Kristian Spofforth, directora de Sotheby’s en Londres.

Cruz Attallah: un siglo de historia

De estilo fleurée, es un colgante creado en la década de 1920 por los joyeros de la corte Garrard y que Lady Di lució especialmente en 1987, en octubre, con un vestido creado por la diseñadora Catherine Walker, en una gala benéfica.

La Cruz Attallah fue comprada por Naim Attallah. Gracias a su amistad con Diana, la princesa la usaba de manera exclusiva. De hecho, nadie la ha vuelto a utilizar desde su muerte, aunque es posible que eso cambie gracias a su nueva dueña: Kim Kardashian.

La influencer es también una amante de las joyas, se calcula que tiene una colección valorada en millones de dólares. Aunque, a raíz de un atraco que sufrió en París en 2016 ya no es tan habitual verla portándola. Incluso, ella misma reconoció: “En lo que respecta a las joyas, si llevo alguna, siempre son prestadas. O falsas”.

No obstante, por lo singular, simbólica e icónica que es la Cruz Attallah, seguramente sea cuestión de tiempo que se muestre al mundo con ella.

“El tamaño y el impacto de esta cruz, inusualmente usada en un collar largo también insinúa el estilo de Madonna de la década de 1980 y su calidad de estrella. Sumado a esto, las amatistas hacen referencia a la realeza, se asociaban tradicionalmente tanto con el clero como con la realeza”, reconoce la historiadora de joyas Vivienne Becker.

Por un precio muy superior a su valor, según los entendidos, Kim Kardashian, es su nueva y flamante propietaria, confiamos en que la custodiará como el tesoro real e histórico que es.