A finales del mes de enero de este año China decretaba un confinamiento total en la ciudad de Wuhan. El país asiático paró a una ciudad con más de 11 millones de habitantes para intentar frenar el virus por el que finalmente se decretó una pandemia mundial. Esto ha hecho que millones de personas se aíslen en sus casas voluntariamente o por orden de los mismísimos gobiernos, sumando un total de un tercio de la población sin salir de sus hogares. El mundo se paró, dejándonos imágenes alucinantes de la única que continuó viviendo; la naturaleza.

Esta insólita situación ha puesto sobre la mesa otro tema que ha dado pie a interesantes debates durante estos días: la indudable mejoría en la calidad del aire y la disminución de los niveles de contaminación en las poblaciones afectadas por el Covid-19. También algunos curiosos pudieron captar imágenes de animales campando a sus anchas por ciudades vacías o las aguas cristalinas de los canales de Venecia, consecuencia de la paralización del tráfico en la ciudad italiana.

La ciencia es clara: tenemos poco más de una década para tomar las medidas necesarias para evitar una catástrofe climática y no superar el incremento de 1,5 ºC de temperatura global. La UE (como ejemplo para el resto del mundo) debe acordar la descarbonización completa para 204 (incluyendo la aviación y el tráfico marítimo) y aumentar urgentemente sus objetivos de reducción de emisiones a al menos un 65% para 2030.

Medidas generales medioambientales de la Comisión Europea

• 40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990

• 32% de renovables sobre el consumo total de energía final bruta

• 32,5% de mejora de la eficiencia energética

• 15% interconexión eléctrica de los Estados miembros

En nuestro país, se intentará conseguir mediante el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que se pondrá en marcha entre los años 2021-2030. Con el principal objetivo de la reducción de emisiones al menos un 55% en 2030 respecto a 1990.

Desde The Pocket Magazine nos hemos puesto en contacto con la organización ambientalista conocida mundialmente como Greenpeace. Que considera que en cuanto a las energías renovables los objetivos del PNIEC del estado español “deben ser más ambiciosos” para que el sistema eléctrico sea prácticamente 100% Renovable en 2030 “para que las emisiones netas sean cero en 2040”. Con esto, los miembros de la comisión preparan sus planes nacionales a fin de que la Unión Europea alcance una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra en 2050.

¿Qué podemos hacer?

  • Tener ambición climática para alcanzar emisiones netas 0 en 2040 e incorporación de todos los sectores en la transición ecológica de la economía.
  • Una reforma fiscal verde que incentive cambios de comportamientos, aplique el principio de quien contamina paga y dote de presupuesto la transición.
  • Acelerar la sustitución de las fuentes de energía sucias y peligrosas por renovables, con prioridad a la participación de la sociedad en la generación eléctrica renovable, el autoconsumo (tanto individual como compartido y de proximidad), el almacenamiento, el libre intercambio y la gestión de la demanda y poner fin a cualquier subvención o incentivo que fomente el uso de energías sucias o peligrosas, incluidos los pagos por capacidad.
  • Frenar el crecimiento de la demanda energética y fomentar el ahorro, la eficiencia energética y la electrificación para la reducción de gases de efecto invernadero.
  • Presentar a Europa un Plan Nacional de Clima y Energía definitivo que incluya el cierre de todo parque de generación con carbón y nuclear para 2025, un sistema eléctrico 100% renovable en 2030 y que impulse una transformación radical del sector de transporte.

Ivory Samos