N48°34′24″ E7°45′08″

Imagina que despiertas en una ciudad. Una ciudad cualquiera. Decides curiosearla aun sin saber en qué lugar del mapa estás. Transitas sus pasajes más latentes. Descubres sus costumbres. Sus sombras. Vas a ciegas. Las fachadas de sus edificios eclécticos te recuerdan a la arquitectura Guillermina que se usó en Alemania en el siglo XIX. ¡Tienes una pista! En cambio, sus paisajes montañosos te transportan a la Francia de “La Belle et la Bête” de Disney. ¿Francia o Alemania? No estás muy seguro pero… apuestas por el país de la cerveza.

¡Error! Estás en Francia. Concretamente en Estrasburgo, ciudad que ha pertenecido a ambos países a lo largo de siglo XX y que por su conflictiva historia contiene rasgos de ambas naciones. Lo que en francés vendría siendo un mélange de cultures, una mezcla de culturas. Una ciudad muy germana en sus edificios, francesa en su idioma y su gente, alemana en la gastronomía y poseedora de unos paisajes que parecen no pertenecer a la Tierra.

Chapeau! Estrasburgo te ha conquistado.

Desde 1944 es considerada una ciudad francesa a pesar de haber pertenecido a Alemania en dos ocasiones. Se encuentra en el noroeste de Francia y es la ciudad más cercana y fronteriza con el suroeste de Alemania. Está rodeada por el Río Rin y sus afluentes. El Río Ill se encarga de cruzarla de este a oeste convirtiéndola, aún más si cabe, en un cuento de hadas.

Nos recibe a la salida de la Gare de Strasbourg (la estación principal) la Rue de Marie Kuss que nos lleva directo a la Place Kléber, a 10 minutos a pie de la gare, donde cada año, en noviembre, colocan el árbol de navidad más grande de la ciudad. No está solo, un mercado navideño lo acompaña en la decoración de la plaza que cada Navidad se convierte en el punto de reunión. Un lugar de encuentro con olor a café au lait, chocolat y bretzel.

Estrasburgo es considerada por la mayoría de europeos la capital de la Navidad ya que, cuando se encienden sus luces la ciudad se convierte en el rodaje de una película. De manera que, ir de escapada navideña a Estrasburgo puede ser una buenísima opción.

Durante cinco minutos de paseo, que pueden alargarse para contemplar las fachadas de las casas de cuento que nos vamos encontrando por el camino, llegamos a la catedral de Notre-Dame de Estrasburgo. Con su estilo gótico y un toque alemán la catedral es Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1988, mismo año en el que su centro histórico, donde se encuentra, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad por esta misma institución. Un lugar de actividad turística muy intensa sobre todo, en fechas navideñas.

La Petit France

Sin lugar a dudas la “pequeña Francia” es el corazón de la ciudad. Sus adoquines siempre están en contacto con curiosos que paran y admiran las casas de este rincón de Estrasburgo. Sus adorables fachadas no es lo único que se conserva en la Petit France, sus Puentes Cubiertos datan de la Edad Media y son un símbolo de la ciudad que consta de varias torres de piedra fortificadas que daban la bienvenida a los barcos pesqueros que venían a negociar a la ciudad. Un barco turístico, el Batorama, rodea Estrasburgo y ofrece una visita guiada por la ciudad. Quizás te ayude a entender la historia de estas torres. Te recomendamos que visites la Petit France al atardecer y fotografíes el reflejo de los Puentes Cubiertos en el río. Todo un clásico en el álbum de viaje de los turistas que visitan Estrasburgo.

Un pequeño trocito de Francia. Un punto y aparte al estrés, al “corre, corre” de las visitas turísticas. Definitivamente, va a llevarte tiempo contemplar estas pequeñas casitas con una dulzura única. ¡Visita imprescindible!

La ruta de Alsacia

Otro destino que debería de ser obligatorio es el de recorrer Alsacia “de arriba abajo”. No solo Estrasburgo, sino toda la región de Alsacia. Es un destino perfecto en Navidad, realmente lo es en cualquier época del año. Por esta razón, no solo te recomendamos que te limites a visitar esta ciudad, sino que ya que estás allí, descubras Alsacia. Una ruta por el escenario de una región cuyo territorio ha sido disputado entre Francia y varios estados alemanes desde la Guerra de los Treinta Años hasta la Segunda Guerra Mundial, finalmente formando parte de tierras francesas. Una ruta con encanto donde no pueden faltar las visitas a los pequeños pueblos de cuento como  Mulhouse, Eguisheim, Kayserberg, Riquerwihr o Colmar. Existen dos formas de realizar la ruta. Por tu cuenta o, la más común y usada por turistas; la compra de un ticket de bus que recorre los diferentes pueblos de Alsacia desde su salida desde Colmar. Este vale tiene caducidad de un día y en fechas navideñas es recomendable ir con tiempo suficiente por las aglomeraciones que pueden formarse. Como diría un estrasburgués: toucher du bois et bonne chance. ¡Toca madera y buena suerte!

Volverás con un par de paquetes de galletas navideñas para la familia. Una compra indispensable si visitas Alsacia. Que no te asuste el precio… ¡merecen la pena!

Capital de la Navidad

Tanto Estrasburgo como la región de Alsacia en general es una visita obligada en Navidad. Desde 1570 Estrasburgo acoge como cada año El Mercado de Navidad más antiguo de Francia donde las bolas para el árbol o el vin chaud (vino caliente) son los principales deseos de los consumidores. Asimismo, Estrasburgo no solo tiene un mercado sino que durante las fechas navideñas acoge más de diez mercadillos de navidad al estilo alemán por toda la ciudad. Con sus pintorescas casitas de madera donde venden tanto artículos navideños como comida típica. Inundando las calles de un ambiente de película y aromas que nos recuerdan que estamos en la época más bonita del año.

Datos de Interés

  • Estrasburgo es una ciudad que puedes recorrer en su totalidad a pie
  • La forma más fácil de visitar la ciudad es en bici o en su barco turístico: Batorama
  • Presupuesto: medio/alto
  • La ruta de Alsacia es uno de los lugares mundialmente más visitados en época navideña
  • En Colmar nació el Frédéric Auguste Bartholdi, creador de la famosa Estatua de la Libertad, ubicada en la ciudad de Nueva York. En la entrada a Colmar se encuentra una réplica de su famosa obra.
Ivory Samos