Tenerife vuelve a demostrar que el talento y la empresa también se construyen desde la isla. La tercera edición de Supernova ha cerrado con más de 1.000 inscritos y aforo completo, consolidándose como uno de los encuentros clave para el ecosistema empresarial canario.
Durante dos días, la Pirámide de Arona se convirtió en un espacio de conversación real sobre lo que hoy define el crecimiento de un negocio: digitalización, estrategia y capacidad de adaptación. Pero más allá de las cifras, lo que ha terminado de posicionar a Supernova es su enfoque práctico. Aquí no se viene solo a escuchar, se viene a aplicar.

El congreso reunió a perfiles muy distintos—empresarios, emprendedores, profesionales— bajo una misma idea: entender hacia dónde va el mercado y cómo evolucionar con él. Desde la importancia de la toma de decisiones, abordada por Emilio Duró en la apertura, hasta conversaciones más aterrizadas sobre redes sociales, escalado o relevo generacional, el programa combinó inspiración con herramientas concretas.
Uno de los momentos clave fue el diálogo entre administraciones públicas y asistentes, un formato participativo que permitió poner sobre la mesa preguntas reales del tejido empresarial. Lejos de discursos unidireccionales, el encuentro se planteó como una conversación necesaria sobre los retos actuales: desde la simplificación administrativa hasta las barreras que siguen existiendo para emprender.
A lo largo de la jornada, nombres como Daniela Goicoechea aportaron una visión actual sobre negocio y crecimiento, mientras que formatos más dinámicos —como la grabación en directo del podcast Tengo un Plan— ayudaron a acercar el contenido a nuevas audiencias y a romper con el esquema tradicional de congreso.
Esta edición también ha reforzado su apuesta por la utilidad. La incorporación de una jornada previa con mentorías 1:1 y masterclasses permitió trabajar de forma directa sobre proyectos reales, abordando áreas clave como marketing, branding, ventas o financiación. Un paso más hacia un modelo que prioriza el acompañamiento frente a la teoría.
Otro detalle que marca la diferencia: la inclusión de servicios como ludoteca, que facilitan la conciliación y reflejan una visión más actual de lo que debe ser un evento profesional.
Pero si hay algo que define a Supernova es su capacidad para generar conexión. El networking, lejos de ser un añadido, se convierte en uno de los pilares del encuentro, creando un entorno donde las ideas se cruzan, surgen colaboraciones y se construyen oportunidades reales.
Impulsado por el Cabildo de Tenerife junto a la Asociación de Jóvenes Empresarios, Supernova no solo crece en números, sino en relevancia. Y todo apunta a que no es una tendencia puntual, sino el reflejo de una necesidad: la de contar con espacios donde el emprendimiento deje de ser discurso y pase a ser acción.





























