Charín González, concejala de Políticas Sociales y Educación de Santa Cruz de Tenerife, nos habla sobre los retos y oportunidades de la capital canaria. Desde el envejecimiento de la población hasta el bienestar de la juventud, pasando por la educación emocional y los programas innovadores de apoyo a la comunidad, González comparte su visión de una ciudad que cuida, acoge y apuesta por el bienestar de todos sus habitantes.

Santa Cruz es una ciudad con una identidad muy marcada. Desde tu área, ¿cuál dirías que es el mayor reto social al que se enfrenta actualmente la capital?
Uno de los principales retos es el envejecimiento de la población. En aproximadamente cinco años, más del 30 % de la población de Santa Cruz tendrá más de 65 años. Es un desafío ante el que las administraciones públicas deberíamos estar mejor preparadas, pero la realidad es que aún existe una clara falta de plazas sociosanitarias.
Desde nuestra área, el cuidado de las personas mayores es una prioridad, junto con la densidad poblacional. Como capital de Canarias, recibimos una población muy elevada en comparación con otros municipios, muchas veces en búsqueda de recursos sociales.

¿Cómo se equilibra el crecimiento urbano y turístico de una ciudad como Santa Cruz con el bienestar real de quienes viven en ella?
Debemos avanzar hacia un verdadero estado del bienestar también desde los servicios sociales. Hace décadas no contábamos con un sistema sanitario como el actual, y en servicios sociales debe producirse un avance similar.
Desde 2018 contamos con una Ley de Servicios Sociales que todavía necesita un mayor desarrollo, pero también es necesario cambiar la visión: los servicios sociales no son solo para personas con dificultades económicas, sino un derecho de toda la ciudadanía.
Hoy cualquiera puede necesitarlos, ya sea por tener un hijo con discapacidad o por cuidar a padres o abuelos. Debemos dejar de verlos como una ayuda puntual y entenderlos como un derecho.

¿Qué políticas o programas te producen mayor orgullo por su impacto real en la ciudadanía?
Sin duda, Santa Cruz Vital. Fue una de las primeras apuestas que impulsé como concejala. Veníamos de una pandemia y de la supresión del programa ANSINA por parte del Cabildo, y entendimos que la prevención con las personas mayores era clave.
Promover un envejecimiento activo permite que las personas permanezcan más tiempo en sus domicilios con apoyos como la ayuda a domicilio o actividades comunitarias. Además, estos espacios generan redes entre iguales que facilitan el seguimiento y la detección temprana de situaciones de riesgo.

¿Como sociedad hemos aprendido a pedir ayuda o sigue estigmatizado el concepto de vulnerabilidad?
Estamos en un proceso de cambio. Cada vez se entiende más que los servicios sociales son un derecho, igual que la ley de dependencia o el reconocimiento de discapacidad.
Desde las administraciones públicas tenemos la responsabilidad de informar a la ciudadanía sobre los apoyos disponibles y normalizar el hecho de necesitarlos en distintos momentos de la vida.

Como concejala de Educación, ¿cómo se trabaja la educación emocional y el acompañamiento a las familias desde las instituciones?
Uno de los proyectos que más orgullo me genera es el convenio con el Colegio Oficial de Psicólogos, iniciado el año pasado. Somos el único ayuntamiento de Canarias que cuenta con este acuerdo, al que destinamos 65.000 euros anuales.
Gracias a él, el alumnado puede recibir hasta cinco sesiones gratuitas de atención psicológica, siempre a solicitud del propio centro educativo. Además, se desarrollan charlas de prevención y acompañamiento dirigidas a alumnado, familias y profesorado, adaptadas a las necesidades específicas de cada centro.

Hablando de juventud, ¿qué es lo que más te preocupa de la juventud de Santa Cruz?
Principalmente, el acceso a la vivienda. La dificultad para independizarse es uno de los mayores problemas, tal y como reflejan todas las encuestas.
Además, nos preocupa el desconocimiento que existe sobre los recursos municipales destinados a jóvenes. Contamos con casas de la juventud, programas de ocio alternativo y actividades en todos los barrios, pero la participación no es tan alta como nos gustaría.

¿Qué mensaje te gustaría trasladar a la juventud de la capital?
Que conozcan y utilicen los recursos que tienen a su disposición. El ayuntamiento está para apoyarles y ser un aliado.
Desde los institutos y casas de la juventud ofrecemos espacios como estudios de grabación gratuitos, actividades culturales y programas de ocio. El reto es que esta información llegue realmente a ellos.

Santa Cruz como ciudad que cuida: ¿qué la convierte hoy en un buen lugar para vivir?
Somos la tercera capital de España con mayor inversión en políticas sociales. Esto supone situar a la persona en el centro, entendiendo los cuidados desde una perspectiva más amplia.
Antes, los cuidados recaían casi exclusivamente en el entorno familiar, especialmente en las mujeres. Hoy, como administración pública, asumimos un papel activo para apoyar la vida independiente de la ciudadanía.

¿Cómo te gustaría que se te recordara tras tu etapa en el ayuntamiento?
Creo que ya hay hitos importantes, como Santa Cruz Vital, Psicoeduca o la eliminación del Instituto Municipal de Atención Social para integrarlo como área del ayuntamiento, lo que ha permitido mayor agilidad y menos burocracia.
Saber que detrás de estos cambios está mi firma es algo que me deja satisfecha.

¿Qué sueño te queda por cumplir dentro de tu etapa política?
Implantar un nuevo modelo de ayuda a domicilio. Hemos trabajado mucho para ello, incluso en la modificación de la Ley de Servicios Sociales de Canarias.
La política debe adaptarse a la ciudadanía y no al revés. Si una ley no permite mejorar la vida de las personas, nuestro deber es cambiarla. Ese es el verdadero sentido de legislar.

Si tuvieras que definir el futuro de Santa Cruz en una palabra, ¿cuál sería?
Acogedora. Una ciudad que cuida y acoge.

Para terminar, ¿hay algún lugar de Santa Cruz al que siempre vuelves para desconectar?
El mar, en Valleseco. Nadar, aunque sea media hora, me despeja completamente la mente.

Por Paola Bonilla. Fotografía: Francisco Fernández.