El próximo otoño recupera códigos del pasado, pero los interpreta desde una mirada mucho más actual. Colores profundos, cuadros, siluetas ochenteras, terciopelo y botas ecuestres se convierten en las claves para actualizar el armario de la nueva temporada.

Berenjena, el color de la temporada

Entre el morado, el púrpura y los matices rojizos, el berenjena se posiciona como uno de los colores protagonistas del otoño-invierno 2026/27. Lejos de quedar reservado para la noche, esta temporada aparece en abrigos, vestidos, prendas de punto y sastrería.

Firmas como Miu Miu, Loewe, Chloé y Balenciaga lo han llevado a la pasarela, mientras que Carolina Herrera y Tory Burch apostaron por él en Nueva York. Una de sus grandes ventajas es precisamente su versatilidad: funciona tanto en un total look como combinado con negro, marrón o gris.

La apuesta: un abrigo berenjena o un vestido de este tono para sustituir al clásico negro.

Cuadros con espíritu británico

El otoño recupera uno de sus estampados más clásicos: los cuadros. Desde el tartán hasta el Príncipe de Gales, el estampado aparece reinterpretado en abrigos, americanas, faldas y prendas de punto.

La tendencia conecta con dos de las grandes inspiraciones de la temporada: la estética británica y ecuestre. El resultado se aleja del clásico look de uniforme y apuesta por mezclar los cuadros con prendas más contemporáneas. Burberry, Ralph Lauren, Chloé y otras firmas recuperan estos códigos en sus colecciones.

La apuesta: una falda midi de cuadros con jersey de cuello alto y botas altas.

El regreso de los 80

Hombros marcados, cinturas definidas y sastrería poderosa. La estética de los años 80 vuelve a ser una de las grandes referencias de la temporada.

El nuevo power dressing recupera las siluetas estructuradas, pero las mezcla con elementos más sensuales y actuales. El objetivo no es reproducir literalmente la década, sino quedarse con sus códigos más reconocibles: blazers de hombros fuertes, cintura marcada y una actitud decidida.

Y hay un accesorio que resume especialmente bien esta tendencia: el fajín, utilizado para marcar la cintura y enfatizar la silueta.

La apuesta: blazer estructurada + cintura marcada + pantalón de sastre.

El terciopelo vuelve a ser protagonista

Pocos tejidos representan mejor el invierno que el terciopelo, y esta temporada

todo su atractivo.

Su textura aporta profundidad y un punto de lujo a vestidos, americanas, faldas y conjuntos de noche. Pero no hace falta esperar a una ocasión especial: combinado con prendas básicas, el terciopelo también puede convertirse en una pieza de diario.

La apuesta: un blazer de terciopelo con vaqueros y camiseta blanca durante el día; un vestido de terciopelo para la noche.

La estética ecuestre

La moda vuelve a mirar hacia los clubs de hípica. Botas de montar, chaquetas estructuradas, cinturones, pantalones ajustados y estampados de cuadros construyen una de las estéticas más reconocibles de la temporada.

Hermès, Ralph Lauren, Stella McCartney y Chloé han explorado diferentes versiones de esta inspiración en sus colecciones. La tendencia conecta además con el regreso del preppy y con la influencia de la sastrería de los años 80.

La clave para llevarla sin parecer recién salida de una pista de equitación está en mezclar: unas botas ecuestres con un abrigo largo o una americana masculina pueden ser suficientes para incorporar la tendencia.

La apuesta: botas altas de inspiración ecuestre + abrigo de cuadros + jersey de punto.

El nuevo uniforme de otoño

Cinco tendencias, cinco maneras diferentes de actualizar el armario y combinarlas entre sí. El berenjena pone el color, los cuadros aportan el estampado, los años 80 redefinen la silueta, el terciopelo introduce textura y la estética ecuestre completa el regreso de los clásicos.

El otoño-invierno 2026/27 demuestra que las tendencias no siempre necesitan inventar algo nuevo. A veces basta con rescatar un código conocido y darle una nueva actitud.

Adriana Álvarez