Sheila, mucho más que una creadora de contenido con estilo impecable y una comunidad fiel. Una mujer real: madre, autónoma y vulnerable, que ha aprendido a abrazar cada versión de sí misma sin perder la esencia. En esta conversación íntima, Sheila nos habla de su relación con el paso del tiempo, del valor del silencio, del poder reparador de la moda y del nuevo camino que está por abrir: el interiorismo. Una charla sin filtros con alguien que sabe que mostrarse no siempre significa exponerse.

¿Quién es Sheila cuando no está delante de una cámara o eligiendo looks? 

Una madre, autónoma y persona real como cualquier otra. Una mujer que hace lo posible e imposible para llegar a todo. 

¿Qué parte de ti crees que aún no ha visto tu comunidad? 

La más íntima y personal. Aquella en la que me siento más vulnerable y sensible, ésa que me quedo para mi y para mis seres queridos. 

La moda puede ser una armadura, una declaración o una forma de sanar. ¿Qué ha significado para ti en tus momentos más frágiles? 

Ha sido mi motor. La moda me ha ayudado a olvidarme de mis problemas y de mis tristezas. Creo firmemente en que centrarte en un trabajo que te gusta te ayuda a sanar. 

¿Te has sentido alguna vez perdida en medio de tantas versiones de ti misma en redes? 

Alguna vez, pero no me preocupa porque todas ellas soy yo en distintas facetas, como nos pasa a todos. Todos somos sexies, educativos, formales… Son facetas de una misma cosa, de una misma persona.

El éxito en redes es muy visible, pero ¿qué has tenido que sacrificar para llegar hasta aquí? 

No lo considero sacrifico, creo que he tenido mucha suerte y que todo lo que he hecho lo he construido con mucha ilusión. Ya sabes que «sarna con gusto no pica».

¿Has sentido miedo a envejecer en una industria tan visual y acelerada? 

Sí, he tenido miedo a las nuevas generaciones pero luego en un acto de lucidez creo que estamos abriéndoles camino a ellas y que en este oficio hay sitio para todos mientras tengas una voz propia y seas profesional. 

¿Cómo te relacionas con el paso del tiempo? 

Me da pena el paso del tiempo, me entristece, pero creo que el prisma debe ser «qué suerte seguir viviendo cada día y disfrutando de nuestros seres queridos». Creo que debemos aprender a valorar el tiempo y aprovecharlo.

¿Hay alguna crítica que te haya dolido especialmente, incluso si venía disfrazada de “feedback”? 

Sí, siempre las hay, pero no dudo en cómo gestionarlas, me quedo con las cosas buenas. En general, de verdad, tengo una comunidad súper afable y empática. Me siento muy afortunada por ello. ¡Súper agradecida! 

¿Qué relación tienes con la vulnerabilidad? ¿Te permites mostrarla o prefieres proteger ciertas emociones del ojo público? 

Depende. Creo que la vulnerabilidad hay que mostrarla con las personas que sabes que no te van a hacer daño, sino todo lo contrario, te van a cuidar y ayudar. Creo que siempre existe una parte que debe quedarse en la intimidad y privacidad. Otra cosa es “a toro pasado”, cuando uno ya se siente fuerte y quiere compartir con los demás para así ayudar a quienes han pasado o están pasando por algo similar.

¿Cómo ha influido tu entorno familiar o tus raíces en tu forma de ver la belleza y el estilo? 

Mi madre ha sido un referente para mi. Ella, siempre tan moderna, tan por delante, tan estilosa, tan personal… Sin duda, mi madre ha sido y es un referente, y si me dedico a esto es porque ella me ha inspirado toda la vida y porque me ha ayudado a conseguirlo. 

¿Has tenido que demostrar más de lo que parece para que te tomaran en serio como profesional en moda? 

Sí, sobre todo al principio, puede llegar a ser un mundo complicado pero no me importa. Soy una luchadora y no se me caen los anillos por nada. Además, disfruto con lo que hago.

Si mañana lo dejaras todo —Instagram, colaboraciones, exposición—, ¿qué versión de Sheila emergería? 

La Sheila interiorista. De hecho es mi gran proyecto a desarrollar en los próximos meses.

¡Muchísimas gracias Sheila! Por la entrevista, por la mañana de shooting, por colaborar con nosotros… ¡Gracias! 

Producción: Paola Bonilla. Fotografía: Francisco Fernández. Estilista: Rita Martín. Muah: María Vargas. Estilismo: Hannibal Laguna. Localización: Hotel U Music.