Un largo currículum el que la avala pero… ¿cómo empezó todo?¿En qué momento decide estudiar una carrera? ¿Cuál fue la razón o el motivo para hacerlo?

Siempre tuve claro que el conocimiento y la formación era lo que me iba a hacer feliz en la vida, que al final lo que queremos es ser felices y para serlo es necesario tener un trabajo, una familia, unos amigos, un hobbie… Mi madre lo tenía claro, cualquier cosa que necesitásemos para estudiar la íbamos a tener, de hecho, mi madre decide, mientras que vivíamos en Arure, que nos trasladásemos a Santa Cruz. Entendía que no estábamos recibiendo la formación que necesitábamos.

A pesar de que mi madre no estudió, para poder ayudarme en mis estudios decidió empezar a estudiar en Radio ECCA, de esta forma se adelantaba un poco a lo que yo estaba dando en clase y podía explicarme.

Sabiendo que los estudios te llevarían a la felicidad, ¿cuándo descubrió que su carrera era la que quería cursar?

Siempre me han gustado mucho las matemáticas, pero lo vi más claro cuando empecé a asistir a una academia para aprender a escribir a máquina (al parecer las mujeres tenían que saber escribir a máquina), a partir de ahí empecé a interesarme por la informática y además de aprender a escribir a máquina hice un curso de un lenguaje de programación de Cobol.

Mi madre me regaló un ordenador que, a pesar de que no existiesen tantas ventajas como de las que disponemos ahora, me servía para formarme y entretenerme.

A la hora de escoger la carrera mi madre me decía que hiciera magisterio y otro entorno familiar decía que aprovechase mi nota y cursase medicina, sin embargo, yo busqué matemáticas, que tenían unas asignaturas de computación en el final de la carrera ya que quería ser informática. En ese momento acababa de empezar diplomatura en informática en La Laguna, una titulación que ni siquiera requería de la selectividad con lo cual era como de “segundo nivel”. Aunque me decía que era mejor cursar otras carreras, mi madre apoyó esta idea ya que en caso de que no me gustase renunciaría sin que pasara nada. No fue éste el caso ya que me fascinaba por todo lo que conlleva el sistematizar procesos para que la gente fuese más feliz.

¿Cómo podemos ver ese trabajo al que has dedicado tanto tiempo los que no tenemos idea de informática?

Soy licenciada en informática e ingeniera de sistemas y automáticas, una disciplina que nos rodea constantemente aunque no seamos conscientes de ello. La vemos, por ejemplo, en el cinturón de seguridad o los ascensores. Hacemos sistemas de control que hacen automáticamente lo que nosotros queremos que hagan.

Sabemos que anteriormente estaba llevando a cabo proyectos dentro de su área ¿cuáles son y qué nos puedes contar sobre ellos?

Antes de ser oficialmente rectora trabajaba en la aplicación de le ingeniería de sistemas y automáticas en el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Buscamos que de una forma automática y sin necesidad de que haya un experto humano, se diagnostique el nivel de autismo del paciente. De alguna manera hacer lo mismo que hace el experto pero con una máquina. Para ello necesitamos “extraer” los conocimientos de expertos y “meterlos” en una máquina. Se trata de un campo, el de sistemas y automáticas, en el que tienes que ser muy multidisciplinar, debes aprender el lenguaje del experto y sabérselo comunicar a las máquinas en 0 y 1. En este estudio buscamos lograr detectar según cómo mira el paciente a distintas imágenes y cómo responda a ellas, si mira a los ojos o no lo hace, las salidas y entradas, la rapidez con la que va de un punto a otro, el grado de este trastorno. A partir de todas esas características, estamos viendo si a partir de esos movimientos de los ojos podríamos determinar cuál es el nivel de espectro autista del paciente. En sí la idea es que se dispusiese en los centros de salud de este sistema de búsqueda como primera forma de detección y dependiendo de los resultados se dejara en manos de los expertos.

¿En qué estado se encuentra este proyecto?

Bueno… el equipo no era muy grande, no éramos muchos y justo me metí en este “lio” que también me fascina (en referencia a su cargo como rectora). Ahora mismo en el TEA está trabajando una persona que está haciendo una tesis doctoral sobre ello, con un compañero de neurofisiología, por lo que se ha decidido no parar pero sí trabajar a otro ritmo

¿En el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER), cómo ha aplicado ese proceso de conocimientos de la sistematización?

Lo que pretendemos, en este caso, es incorporar más energías renovables al mix energético. ¿Cuál es el problema de las energías renovables? Que no sabemos cuánta generación eólica vamos a tener.

Existe una predicción meteorológica pero esa predicción es, simplemente, una media de lo que sucederá a lo largo del día. No nos proporciona un conocimiento por hora de cuánto vamos a poder producir, y es algo que necesitamos saber, ya que no se puede almacenar la energía en grandes cantidades.

¿Qué ocurre? Que como no nos podemos fiar de la predicción de generación de energías renovables, siempre la red eléctrica va tener unos márgenes de seguridad más altos.

Nuestra investigación iba en vías de hacer esas predicciones de una forma más exacta, tanto en la predicción de consumo (cuánto vamos consumir en las viviendas, cuánto predecimos que vamos a demandar mañana) como en los parques eólicos la predicción de la generación del día siguiente.

¿Es necesario que los gobiernos, no solo el autonómico, sean conscientes de la necesidad de la investigación en nuestro futuro para que así contemplen presupuestos acordes al trabajo en ellas y sus resultados?

Sí, hay una falta tremenda de inversión en ciencia y en cultura.

Personalmente, creo que se debe a que desconocen la importancia de que la gente se dedique a investigar o que haga uso de la cultura. El objetivo al final es que la gente sea feliz y si tenemos una mente abierta somos capaces de ser felices con menos, somos capaces de no utilizar plásticos y de hacer de este mundo un mundo sostenible, somos capaces de mirar al hombre y a la mujer por igual, lo que hace que en conjunto construyamos un mundo mejor.

Yo creo que nuestros políticos desconocen la gran utilidad que tienen las investigaciones y por eso no le dan la importancia que tienen, pero gracias a que avanza el conocimiento nos obliga a hacer un cambio en nuestros modos y costumbres, que solo se consigue con tecnologías, con una cosa que llamamos innovación social, que los grupos sepamos relacionarnos entre nosotros y con nuestro entorno de manera mas sostenible. Para ello necesitamos una investigación multidisciplinar y en la Universidad de La Laguna somos buenos en múltiples disciplinas.

¿Saben los políticos y sabemos los ciudadanos que eso es así?

Creo que eso es lo que nos ha fallado hasta ahora, comunicar que somos buenos y que lo somos en muchas disciplinas. Soy consciente de que la sociedad quiere a la universidad pero le falta creer en ella y eso es en lo que queremos trabajar. Queremos acercar la universidad a la sociedad para así dar respuesta a sus problemas y necesidades.

La ULL tiene además a nivel interno programas que los alumnos desconocen a día de hoy, como por ejemplo el PAED (programa de atención a estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo). ¿Se trata de un error en la gestión a la hora de comunicar o es un error por parte de aquel que no busca o se interesa en ello?

Creo que el error se da por las dos partes. Evidentemente la universidad padece de burocracia, a veces los distintos órganos no saben ni si quiera cuáles son los servicios que ofrecen, y además caemos en eso de informar a todos de todo llegando, en algunos casos, a ser parte del spam del alumno, e incluso del profesor. Por ello, a partir de ahora buscaremos dar una información segmentada, ofrecer a cada cual lo que demanda y aquello que podría interesarle.

Rescato eso de que quieren acercar la universidad a la sociedad, ¿también a los futuros alumnos?

Sí, somos conscientes de la importancia de crear la necesidad de seguir estudiando entre los alumnos de bachillerato y, por ello, estamos buscando financiación para un proyecto que nos parece de vital importancia al que le hemos dado el nombre de “Embajadores ULL”. Con este proyecto lograríamos una comunicación más cercana ya que serían los propios alumnos de la universidad los que irían a los institutos a contar por qué estudiar una carrera y cómo se vive la vida universitaria.

Hemos tenido una primera “prueba piloto” ya y fue todo un éxito. Y es que al comienzo de este curso 2019/20 fueron los alumnos de cursos superiores los que dieron la bienvenida a los nuevos alumnos de primero.

En esta “prueba piloto” quisimos ir más allá con algo muy sencillo y es que cada stand tenía globos del color de su disciplina, de esa forma logramos relacionar a aquellos que empezaban con los colores de su carrera para que así poco a poco se sientan identificados en ellos y además logramos que los alumnos de continuación, los anfitriones, se sintieran parte de la institución participando de esta forma. Queremos que los alumnos se sientan mucho más ULL.

Sabemos que le apasiona, casi a partes iguales, tanto la docencia como la investigación, ¿qué fue lo que le llevó a presentarse como alternativa para un nuevo Rectorado?

Lo cierto es que no estaba en mi hoja de ruta. Yo pensaba que con los últimos seis años de gestión en pleno período de crisis “ya había cumplido” con la universidad y había empezado a estudiar de nuevo mis asignaturas ya que en el mundo de la tecnología hay que mantenerse actualizado. Había empezado a tener de nuevo red en la investigación con proyectos nacionales y europeos pero veía que el rumbo que estaba tomando la universidad no me gustaba. Y siendo fiel a mis ideales de que la universidad es fundamental como ascensor social, y siendo consciente de que la ULL iba tomando un rumbo que la debilitaba cada vez más, además de teniendo en cuenta que no sé mirar para otro lado… ¡me lancé!

¿Qué ha logrado en estos pocos meses de gestión y qué es lo próximo en su hoja de ruta?

En estos meses creo que hemos conseguido ilusionarnos. Quiero que la sociedad crea en la ULL para resolver sus retos pero para ello es fundamental que cada miembro de la universidad crea que somos realmente importantes para cambiar el mundo. Y eso, poco a poco, lo estamos consiguiendo.

En las próximas líneas en las que trabajar tenemos varios hándicaps. Lo próximo que queremos es lograr planificar las actuaciones porque sin planificación no nos damos cuenta de a dónde vamos ni de si vamos o no avanzando. Y para otras metas necesitamos financiación, por lo que estamos trabajando en ellas pero no dependen íntegramente del órgano gestor.

Una de esas metas va de la mano de “la que se nos viene encima”, y es que nos enfrentamos a un período de jubilaciones masivas. Esto, de primeras, no parece un problema, sustituimos al que se jubila por alguien nuevo y ya está, pero no es así. En las universidades públicas los profesores basan sus enseñanzas en parte de sus investigaciones y si, simplemente, sustituimos dejaremos investigaciones a medias, ya que los nuevos profesores tendrían que tomar la investigación desde un punto menos avanzado. Lo que pretendemos es lograr que haya un período de transición en el que el profesor que va a jubilarse comparta su tiempo de investigación con el profesor que se incorporará a su puesto, una plantilla en paralelo. De esta forma no perderíamos tanto conocimiento.

Y otro hándicap que también depende de inversión son las infraestructuras. En época de crisis fue a lo que menos se dedicó ya que podíamos dar clase con goteras pero no sin profesor, pero eso no quita que la necesidad está ahí.

¿Se siente optimista frente al futuro?

No es que me sienta optimista, es que lo soy. Soy también consciente de la realidad pero seguro que se nos irán ocurriendo ideas para lograr financiación si de los gobiernos no la encontramos. Si algo tengo por seguro es que quiero hacer de la ULL una universidad mejor.

Paola Bonilla