Cada verano tiene sus colores estrella, pero este año las tendencias vienen bastante más relajadas y fáciles de llevar que otras temporadas. Lejos de los tonos imposibles que duran dos semanas en redes sociales, los colores que más están apareciendo en tiendas, pasarelas y street style tienen algo en común: son versátiles, luminosos y funcionan muy bien en el día a día.
La idea ya no es vestirse llamando la atención a toda costa, sino dar un poco de frescura al armario sin sentir que te sales demasiado de tu zona de confort.
El amarillo mantequilla está por todas partes
Si hay un color que está dominando este verano, es el amarillo mantequilla. Más suave y fácil de combinar que el amarillo intenso, este tono se ha convertido en uno de los favoritos porque aporta luz sin resultar demasiado llamativo.
Lo estamos viendo en vestidos, camisetas básicas, camisas oversize e incluso accesorios. Además, combina especialmente bien con blanco, beige, gris claro o denim.
Es ese tipo de color que parece complicado hasta que te lo pruebas. Además, si nos hiciste caso el verano pasado seguro que ya tienes un par de prendas de este color en tu armario.


El azul cielo vuelve cada verano… pero este año más que nunca
El azul claro nunca desaparece del todo cuando llega el calor, pero este verano ha vuelto con muchísima fuerza. Tiene algo limpio, relajado y muy mediterráneo que encaja perfectamente con esta época del año.
Además, favorece prácticamente a todo el mundo y funciona tanto en looks más arreglados como en algo tan simple como unos vaqueros y una camisa ligera.
Es probablemente uno de los colores más fáciles de incorporar aunque normalmente vistas con tonos neutros.
Los tonos tierra siguen teniendo protagonismo
Aunque el verano suele asociarse a colores vivos, los tonos tierra siguen muy presentes. Beige, arena, terracota o marrones suaves continúan funcionando porque transmiten esa sensación de naturalidad y elegancia sin esfuerzo que lleva tiempo dominando las tendencias.
Gran parte del éxito de estos colores tiene que ver con tejidos como el lino o el algodón ligero, que potencian todavía más esa estética relajada. ¡Nos encantan!
El rojo tomate se convierte en el toque inesperado
Entre tantos tonos suaves, también hay espacio para colores con más energía. El rojo tomate está apareciendo muchísimo este verano, especialmente en pequeños detalles: bolsos, sandalias, tops o labios rojos muy sencillos.
No hace falta vestirse entero de rojo para sumarse a la tendencia. De hecho, funciona mejor cuando rompe un look neutro y añade un poco de fuerza sin exagerar.


La clave este verano: colores fáciles de combinar
Más allá de qué color esté de moda, lo interesante este verano es que las tendencias son bastante fáciles de adaptar a la vida real. No hace falta cambiar todo el armario ni vestirse como en una pasarela para incorporar algo diferente.
A veces basta con una camisa en un tono nuevo, unas sandalias de color o una camiseta distinta a las de siempre.
Porque al final, las tendencias que más duran suelen ser precisamente las que realmente se pueden llevar.
Adriana Álvarez





























