Anochece en Nueva Delhi tras dos vuelos y más de veinte horas de viaje con escala en Moscú. Con apenas algunas horas en la capital de la India podemos hacer una descripción y no equivocarnos. Nos encontramos ante la capital del caos. Pero como en todo caos, existe un orden. El ruido, el tráfico y la sobrepoblación nos abren la puerta de entrada al tercer país más grande de Asia. 

Tras el ocaso, la India amanece para deleitarnos con sus pintorescos mercados. Una de las visitas seguras es el mercado de Chandni Chowk, que significa “luz de Luna”, en donde puedes encontrar todo lo que imagines y más. Eso sí, debes ser un experto en el regateo debido a las continuas estafas a turistas que se han convertido en una tradición de los vendedores. En la oferta predomina la gastronomía. Cientos de puestitos intentan deleitarnos con la comida local. No podemos resistirnos a probar unas lentejas que nos venden por 20 rupias, la moneda oficial del país que traducido a euros nos ha costado 26 céntimos. Existen varias manzanas dedicadas en exclusiva a la gastronomía. Atreverse a probar las especialidades locales es un reto con el que entenderemos su cultura a través del sabor. Los colores del país no solo pueden verse en sus ropas ni en sus contrastes con la naturaleza, también el color forma parte de la comida en forma de especias. 

Por su tamaño, la India es considerada un subcontinente. Sus dimensiones no es lo único abismal que tiene este país, si contáramos cuántas personas viven en él, un tercio de la población del planeta pertenecería a habitantes indios. Si deseas viajar a este subcontinente es muy necesario tener un visado y algunas vacunas como la de la fiebre amarilla. Se recomienda también tener acceso a internet que puede costarnos aproximadamente 7 euros por un mes de internet en nuestro smartphone. Una granaría para los turistas.

Es viernes y nos dirigimos a otro destino obligatorio de la ciudad: La mezquita Jama Masjid en la vieja Delhi. El ruido de las pitas y el caos en la circulación no puede pasar desapercibido. El conductor del ‘tuk tuk’ nos cuenta que los viernes existe más tráfico del normal en la ciudad porque es el día sagrado para el islam. Lo cierto es que la India es un mosaico de culturas, sus religiones más practicadas son el hinduismo y el islamismo, que juntas conviven entre templos y mezquitas. Un dato muy curioso es que los viernes la ley de tráfico india permite viajar hasta seis personas en una misma moto. Esto hace que familias musulmanas puedan acudir a la mezquita sin problema.  

Taj Mahal

Seguimos la ruta más recomendada por la mayoría de turistas que han recorrido el país, la segunda ciudad que visitamos es Agra, a 204 km de la capital. Ubicada en el estado de Uttar Pradesh y dueña de una de las joyas más impresionantes de la arquitectura mogol. El Taj Mahal fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1983 y nombrada una de las siete maravillas de mundo moderno en 2007.

Aunque muchos lo consideran como un templo, el Taj Mahal es un mausoleo que esconde la tumba de la princesa Arjumand Banu Begum, la esposa de un emperador que en su lecho de muerte tras dar a luz a su decimocuarto hijo le hizo prometer tres deseos a su esposo, Shah Jahan. El primero, que no amaría a otra mujer tras su muerte. Que cuidaría de sus hijos, y por último, una tumba preciosa para que su cuerpo pudiera descansar en paz. Su marido no lo dudó ni un momento y tras la muerte de su esposa ordenó trabajar a 20.000 personas la cantidad de 22 años para construir el mayor mausoleo del mundo. Una declaración de amor del siglo XVII que costó 40 millones de rupias y que recibe 40.000 visitas al día convirtiéndose en uno de los destinos turísticos obligatorios de la India. El material con el que está hecho es mármol blanco con incrustaciones de piedras semipreciosas que actualmente no pueden verse debido a la conquista de los ingleses en el siglo XIX. Acabaron con todo el oro que había en la obra y lo sustituyeron por cobre. 

Consejo: Si deseas una foto de infarto es recomendable acudir a la tumba de madrugada para entrar de los primeros y asegurarte una buena foto, al amanecer y sin turistas alrededor.

Agra, Bombay y Goa

Nos disponemos a descubrir otras joyas de la India, salimos del Taj Mahal y le damos una oportunidad a Agra. Existe un gran contraste en los alrededores de la maravilla del mundo, ya que se ordenó que a 500 metros a la redonda no podría ser construido nada que opacase su belleza. Por esta razón, la pobreza de Agra ofrece un contraste entre una de las piezas más caras de la arquitectura con la realidad de su ciudad. 

Mumbai o Bombay nos recibe con los brazos abiertos tras horas de tren, una de las ciudades más modernas del país donde se esconden los mejores artistas del mundo de Bollywood. Sus enormes puentes, los rascacielos y el ambiente nocturno se apoderan de esta ciudad a orillas del Océano Índico. 

Recorremos la costa oeste del país y las playas paradisíacas de Goa nos atraen. Decidimos pasar varios días allí para descubrir qué colores esconden sus atardeceres, sus ríos y sus lagos. Goa es el estado más pequeño de la India y fue descubierto por los portugueses en el siglo XVI, cuando aún el nombre del estado no estaba del todo claro, los portugueses la bautizaron con el nombre de ‘Goa’ para que pudiera rimar con Lisboa. Definitivamente es el sitio perfecto para descansar de la rutina y el ruido de las ciudades indias, un pulmón con sus márgenes bañados en mar.

La ciudad de la muerte

Seguimos con la mochila en el pecho y la cámara en mano porque no dudamos en explorar una de las ciudades más raras del mundo. Ubicada en el lado este del país y de acuerdo con la cultura del hinduismo, la ciudad de Varanasi (o como se le traduce en español Benarés) es perfecta para morir. Según esta ideología cuando mueres vuelves a nacer en otro cuerpo, así consecutivamente. Pero existen dos formas de acabar con este ciclo de la vida e ir al paraíso eterno. Haber sido una buena persona que no haya fallado en las prácticas del hinduismo o morir en la ciudad de Varanasi. Esto ocasiona que personas enfermas acudan a esta ciudad para pasar sus últimos días. Es de lo más normal ver rituales a la orilla de los ríos en donde se queman los cuerpos humanos que serán arrojados finalmente al río. 

La Ciudad de la Muerte

En la India es bien sabido que la vaca es el animal por excelencia, están consideradas seres sagrados con los que los indios se alimentan de su leche. Incluso utilizan sus excrementos para hacer casas o su orina para algunas medicinas. Pero no las matan para comer su carne. Es por esto que está muy mal visto quemar a estos animales así que sus cuerpos son arrojados a los ríos de Varanasi en perfecto estado. 

El tercer ojo

No hemos podido pasar por alto un símbolo que se repite mucho entre los habitantes de la India. El punto rojo entre sus cejas. Según los hinduistas todos tenemos un tercer ojo que se encuentra en la frente, es por esta razón que se coloca un punto rojo (tilka o tilaka) en los esposos como símbolo de su situación marital y la mirada introspectiva hacia Dios. Además, a la mujer se le pinta la raya del cabello con ceniza roja (kumkum) y se le coloca la cadena desde la nariz a la oreja, aunque actualmente se usa en ocasiones como un complemento meramente estético.

Datos de interés

  • Debido a la influencia de los ingleses tras la colonización de país en el siglo XIX en la India se conduce por la izquierda.
  • A los habitantes de la India se les conoce como ‘indios’, ‘hindúes’ se refiere a los seguidores del hinduismo.
  • El Hindi y el Inglés son las lenguas oficiales de la India aunque también están reconocidos 22 idiomas más.
  • El deporte rey y casi el único que se practica de forma oficial es el Criquet.
  • En este país el tabaco no se fuma, se mastica.
  • Existen más de 300.000 mezquitas musulmanas en todo el país.
  • Leyendas afirman que las autoridades cortaron las manos de algunos de los trabajadores del Taj Mahal para que no pudieran diseñar un monumento que le hiciera sombra.
Ivory Samos