Antes de que existiera Japón como país, tal y como lo conocemos hoy en día, entre sus montañas, en la actual prefectura de Yamanashi, concretamente en Hayakawa, se fundó un hotel, sí un hotel que ha perdurado hasta nuestros días y es que el Nishiyama Onsen Keiunkan se fundó hace más de 1.300 años.

Exactamente en el año 705 después de Cristo, antes de que se fundara la capital de Japón, Kioto, que no se establecería allí hasta 90 años después, antes incluso de que existieran los míticos Samurais. 


Hotel Nishiyama Onsen Keiunkan, el hotel más antiguo del mundo

La misma familia que lo fundó ha regentado el establecimiento desde entonces convirtiéndose así en la empresa más antigua regentando además el hotel más antiguo del mundo como así lo atestigua el libro Guinness de los récords.  

Más de 50 generaciones del mismo linaje y algunas familias de empleados llevan, literalmente, más de un milenio al servicio del hotel, haciendo posible que continúe hoy en día abierto. Hablamos de un hotel que ha sobrevivido a la Edad Media, la introducción del tipo de escritura desde china, varias guerras civiles, la fundación de su país y su posterior unificación, el intento de colonización europeo, múltiples guerras, entre ellas las mundiales, con explosiones nucleares incluidas y que, aun así, hoy cuenta con 37 habitaciones cuyo precio oscila entre los 450 y los 550 euros la noche (sin internet). Eso sí, hay que utilizar una vestimenta especial, acorde a los cánones clásicos para poder alojarse y disfrutar de los cuatro manantiales termales que en sus instalaciones podemos encontrar. Lo que en conjunto hace de este establecimiento quizá el lugar más pintoresco al que se pueda ir a descansar. Quizá sea este su secreto…

Curiosamente, la siguiente empresa en el ranking de las más antiguas, se fundó más de 300 años después en Europa y fue una cervecera de Frisinga (Alemania), la Weihenstephan. ¡Tampoco está nada mal, llevar casi mil años haciendo cerveza! ¿Servirían su famosa cerveza de trigo en el bar del hotel?

Sería todo un plus, no cabe duda.

Francisco Fernández