Hay personas que cuando las conoces es como si te tocaran el alma. Para los que han sido llevados al altar por él, estas son las palabras que describen al oficiante de bodas Fernando Cebrián. Un maestro de ceremonias que dejó el mundo de la comunicación para abrazar el amor con una intensidad única. Consigue que la celebración sea, más que un simple intercambio de votos, un encuentro con la esencia misma del compromiso y la pasión.

La historia de Fernando Cebrián en el mundo de las bodas comenzó de una manera inesperada, en la boda de su hermana en 2010. En aquel entonces, el papel del oficiante en España estaba lejos de estar profesionalizado, y Fernando, con una sólida carrera en los medios de comunicación, nunca imaginó que se convertiría en uno de los pilares de este mundo tan especial. Fue su cuñado y su hermana quienes, después de considerar varias opciones, decidieron que él sería el indicado para llevar a cabo la ceremonia. Y así, sin saberlo, se inició un viaje que ha durado ya catorce años, marcado por el amor y la celebración de las uniones más sagradas.

“Se empezó a correr la voz y cada vez recibía más y más peticiones de parejas para celebrar su boda. Al principio, debido a mi volumen de trabajo en otros sectores, no podía aceptar todas las solicitudes que hubiese querido, sin embargo, llegó pronto un día en el que me di cuenta de que este oficio de ceremonias me llenaba tanto, que decidí apostar seriamente por las bodas, por un servicio verdaderamente personalizado y selecto, ya que hacerlo de otro modo no tenía sentido para mí y también porque, aún hoy, por lo que observo y sobre todo por la información que me llega de compañeros del sector, este tipo de servicio de ceremonia es el más difícil de encontrar. Me gustaría aclarar que no quiero decir con esto que esta forma de trabajar sea mejor que otras, lo que pretendo es que las parejas que desean y aprecian este tipo de servicio más exclusivo que no excluyente, lo puedan tener.”

Tras conocer esta breve historia, no nos hemos podido resistir a saberlo todo acerca de su experiencia trabajando en bodas. A continuación, puedes leer la entrevista que le hemos realizado al oficiante Fernando Cebrián.

¿Qué es lo más importante a la hora de personalizar bodas para parejas?

Según mi experiencias, cuando la pareja desea una ceremonia única, con identidad propia y reflejo de ellos y de su historia, lo más importante es ir descubriendo juntos que es lo que de verdad desean y cómo quieren que se haga. Digo esto porque lo más habitual es que lleguen sin saber lo que quieren e incluso cuando creen tener claro lo que les gustaría, yo les ayudo a descubrir si eso es realmente lo adecuado o hay alguna opción aún mejor para ellos.

Por tanto, la clave está en centrarse, en ese sentido, en ellos mismos, más que en los demás, lo que ellos de verdad desean más que en lo que los demás pueden esperar. Cuando profundizamos de ese modo, conseguimos algo que es imprescindible para conseguir esa ceremonia ideal: coherencia y autenticidad. Sin estos ingredientes podrán tener, en el mejor de los casos, una ceremonia bonita y que “ha estado bien”; sin embargo, yendo por el camino de la verdadera personalización, conseguiremos esa ceremonia que traspasa, que llega a todos y cada uno de los invitados, independientemente de cómo sean, de sus creencias e incluso de sus prejuicios.

Este es el gran secreto: el proceso previo.

¿Cómo trabajas con tus clientes para diseñar una ceremonia que refleje su relación y sus valores?

Siguiendo con lo que he dicho antes… mira, una de las primeras cosas que suelo decir a cada pareja es que esto es algo, por lo menos, de tres; tenemos que empezar por sentir -más que por saber- si yo soy la persona adecuada para ellos y ellos adecuados para mí. Es esencial que ambas partes nos sintamos cómodos y, muy importante, que tengan plena confianza en mí, esto es fundamental porque sin ella el proceso de creación de su ceremonia no va a ser como yo sé que puede llegar a ser; mi obligación como responsable de uno de los momentos más importantes de su vida es también conseguir que entren rápidamente en un estado de tranquilidad, de confianza, de disfrute e ilusión. Yo debo ganarme su confianza.

Fernando Cebrián, maestro de ceremonias.
Fernando Cebrián oficializando una boda.

Cuando los tres entramos en ese estado, todo fluye, todo es mucho más fácil y de este modo podemos profundizar en su relación como es debido y siempre, algo igualmente muy importante, hasta donde ellos quieran llegar, ellos ponen los límites. Yo tengo facilidad para adaptarme, por lo que les doy las herramientas necesarias en cada caso y además para eliminar cualquier posible obstáculo que dificulte o impida llegar a ese estado que yo llamo mágico por el que, llegado el gran día, nosotros tres y los posibles intervinientes, todos, nos sintamos realmente cómodos, a gusto, seguros, y que, cuando acabe la ceremonia, los invitados que no saben cómo llegamos hasta ahí, crean que éramos amigos de antes. Esto me encanta, me llena de satisfacción porque sé que es esencial en una celebración como esta.

¿Cómo describirías la evolución de la profesión de oficiante de bodas a lo largo de los años? ¿A qué desafíos te has enfrentado?

Este es todavía un oficio muy joven por lo que, como he adelantado antes, aún está en proceso de algún modo. La especialización la hemos tenido que ir ganando con los años y la experiencia. Afortunadamente cada vez somos más los que nos dedicamos a este oficio de bodas de manera verdaderamente profesional y especializada.

Respondiendo a tu pregunta sobre los desafíos sí te diré que todavía tenemos que seguir luchando para dar a conocer esta clase de servicio de ceremonias. Aún son muchos los que, cuando sale este tema en cualquier conversación, piensan en esa figura de oficiante que desgraciadamente no ha estado a la altura, aquello de que “para pagar por eso mejor lo hace fulanito y gratis”.

En mi caso, como en el de otros compañeros, la mejor manera de dar a conocer nuestro trabajo y demostrar que otro tipo de boda es posible, es precisamente celebrando cada ceremonia, ahí es cuando los invitados, incluso el que llegó a la boda con más prejuicios que nadie, dice: “ah vale, esto es otra cosa”, “así, sí”, etc.

A lo largo de tus 25 años como maestro de ceremonias, ¿has notado un desinterés por las bodas tradicionales? En caso afirmativo, ¿a qué puede ser debida esta tendencia?

Efectivamente, la manera de casarse ha ido cambiando claramente a lo largo de las últimas décadas y desde mi punto de vista a mejor, ¿por qué digo esto? Porque ahora, más que nunca, la gente puede celebrar su matrimonio como realmente desea. La sociedad ha cambiado, el concepto de familia, los convencionalismos sociales han ido dejando espacio a una rica diversidad de formas de vivir y de amar, y por tanto de celebrar los momentos importantes de la misma. Por esto, en la actualidad, lo más habitual es que las parejas puedan elegir libremente, sin estar tan condicionados por la familia (los padres principalmente) y su entorno.

En mi caso he celebrado tantas bodas que van más hacia lo “de toda la vida” como bodas alternativas que se alejan en menor o mayor medida de lo más conservador.

Quisiera aprovechar para aclarar una creencia errónea aún extendida: Elegir casarte por lo civil no debe implicar en absoluto que tu ceremonia vaya a ser menos especial, menos importante, menos bonita o menos válida.

Fernando Cebrián

Y otra cuestión, elegir boda civil no quiere decir que no puedas incluir cualquier elemento religioso, sobretodo si eso es lo que de verdad deseas. Yo he celebrado bastantes ceremonias civiles que para que tuvieran del todo sentido para la pareja y fueran completamente auténticas, incluimos -de la manera más conveniente en cada caso- elementos, palabras, etc. de carácter religioso y espiritual.

¿Qué es lo más bizarro que te ha pasado en una boda? ¿Y lo más gratificante?

Lo que se dice bizarro, no recuerdo ahora, la verdad. Puedo contarte, también como consejo, el caso de una boda en la que una persona muy cercana a la pareja, con la excusa de dedicarle unas palabras, aprovechó para recitar unos poemas interminables para su lucimiento personal.

Advertí a la pareja de lo que pasaría, pero en ese caso, se sintieron obligados, digamos, a dejar a esa persona ese momento de gloria. Ocurrió lo inevitable, que todos los invitados terminaran deseando escapar de ahí. Lo que sí hicimos fue, al menos, tratar a toda costa de retomar la ceremonia de la mejor manera y recuperar a los invitados cuyas mentes estaban ya en otro sitio. ¿Y lo más gratificante?

¡Ah, mira! He celebrado varias bodas sorpresa. Los invitados pensaban que iban a pasar el día todos juntos, una comida o algo así y al llegar… ¡sorpresa! Muy impactante.

Por otro lado, en ocasiones debido a desacuerdos, convicciones, etc. en fin, desavenencias en el entorno familiar, haber conseguido solventar los problemas para poder celebrar la boda con absoluta normalidad, ha sido muy gratificante. Te das cuenta de que muchas veces, las conclusiones que sacamos, nuestros prejuicios y demás, son infundados; pues se aclara todo y a disfrutar.

En definitiva para mí sentir que sirves para algo y para alguien, que eres útil, que ayudas a que uno de los grandes sueños de las personas se cumpla, me llena de una profunda satisfacción, me lleva a un estado de plenitud. Nuestra figura como creadores y realizadores de ceremonia debe situarse en el lugar que le corresponde durante la preparación y luego durante el oficio, siendo cierto que es inevitable que nuestra presencia durante la ceremonia es destacada, debemos tener siempre presente que el motivo por el que estamos ahí es la pareja en primer lugar y después sus invitados.

Fernando Cebrián, maestro de ceremonias.
Fernando Cebrián, maestro de ceremonias.

Con la creciente integración de la Inteligencia Artificial cada vez más en la profesiones, ¿cómo afrontarás este nueva tendencia como maestro de bodas?

Uf, quiero pensar que por encima de todo siempre persistirán los valores que nos hacen ser humanos, las emociones, los sentimientos, los anhelos, la ilusión, la motivación, la libertad, ¡el amor!

En cualquier caso nos adaptaremos a lo que vaya llegando y seguiremos apostando por toda las grandezas que nos distinguen como personas, seres con corazón y mente propios.

¿Cómo crees que la profesión del oficiante de bodas continuará evolucionando en el futuro a medida que la sociedad cambie y se diversifique aún más?

Uf, qué contestarte. Supongo que se irá especializando cada vez más, que los distintos tipos de servicio de ceremonias estarán más marcados, que la gente tendrá más claro lo que hay y lo que realmente quiere escoger. Creo que cada vez las parejas serán más exigentes (en el mejor sentido) porque tendrán más información y referencias, y esto me parece muy bien.

¿Te imaginas retirándote siendo maestro de ceremonias?

Absolutamente. Me siento profundamente agradecido a cada pareja que confía en mí para algo tan importante como es la celebración del amor; agradecido a la vida, a mi vida pasada y a los que han formado parte determinante de ella y que me ha traído hasta aquí, a mi hermana y a mi cuñado como causantes de esta pasión mía, y agradecido a la vida en su sentido más trascendente.

Así es que sí, me imagino siendo un abuelito y celebrando el amor. Eso espero y deseo.

¡Muchísiamas gracias a Fernando Cebrián por esta entrevista!

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