Hubo un tiempo en el que el chándal no salía del gimnasio o del sofá. Era sinónimo de comodidad, sí, pero no necesariamente de estilo. Sin embargo, en 2026 ha vuelto a ocupar un lugar protagonista en la calle y en la moda, y lo ha hecho con una versión muy distinta a la de antes.

Un regreso que no es nuevo del todo

Aunque ahora lo veamos como tendencia, el chándal ya tuvo su momento estrella. A principios de los 2000, los conjuntos de Juicy Couture se convirtieron en un icono absoluto: terciopelo, colores llamativos y ese aire de lujo relajado que definió toda una época.

Aquella estética desapareció durante años, pero ahora vuelve reinterpretada, más limpia y adaptada al estilo actual.

Las marcas han sabido traerlo de vuelta

Firmas como Adidas o Nike han sido clave en este regreso del chándal, pero no solo recuperando sus modelos clásicos, sino también experimentando con nuevos diseños.

En el caso de Adidas, por ejemplo, hemos visto cómo el chándal deja de ser únicamente básico para abrirse a patrones y acabados más llamativos: desde estampados de leopardo hasta motivos de polka dots, pasando por combinaciones de colores que siguen muy de cerca las tendencias actuales. Una forma de actualizar una prenda icónica sin perder su esencia deportiva.

El resultado es un chándal mucho más versátil, que ya no pertenece solo al deporte, sino también a la moda urbana y al día a día.

La calle ha hecho el resto

Si las marcas han iniciado el regreso, la calle lo ha terminado de consolidar. El chándal ya no se lleva como un conjunto cerrado y puramente deportivo, sino como una base sobre la que construir looks más completos.

Ahora es habitual verlo combinado con abrigos largos, gabardinas o bolsos estructurados que rompen con su origen más casual. También con zapatillas más llamativas o accesorios que elevan el conjunto sin esfuerzo aparente. Esa mezcla entre lo relajado y lo más cuidado es precisamente lo que le da sentido hoy en día.

Al final, no se trata de “ir en chándal”, sino de cómo se integra dentro de un look más pensado.

Las redes lo han impulsado

Plataformas como TikTok han sido clave para que esta tendencia crezca todavía más rápido. Lo que antes podía quedarse en algo puntual, ahora se convierte en inspiración constante.

En pocos segundos aparecen combinaciones distintas: chándales con abrigos de lana, con tacones, con joyas o con bolsos de lujo. Esa mezcla de estilos, que hace unos años habría parecido contradictoria, ahora es parte del lenguaje visual de la moda actual.

Además, el peso de la nostalgia de los 2000 también juega su papel. Muchas referencias a aquella estética, más atrevida y llamativa, están volviendo a reinterpretarse, haciendo que el chándal tenga aún más presencia en redes y en el street style.

Más que una prenda cómoda

El regreso del chándal no va solo de tendencia o de nostalgia por los 2000. Va de algo más sencillo y, a la vez, más actual: la forma en la que queremos vestir hoy.

Cada vez buscamos ropa que funcione en más de un contexto, que sea fácil de llevar, pero que no se sienta improvisada. Y ahí el chándal encaja a la perfección. Ha pasado de ser una prenda puramente cómoda a convertirse en una opción válida para salir a la calle, para viajar o incluso para construir un look más pensado.

Al final, su vuelta no es casualidad. Es el reflejo de una moda más relajada, más versátil y menos rígida que la de hace unos años.

Porque ahora, vestir cómodo no es renunciar al estilo. Es solo otra forma de entenderlo.

Adriana Álvarez