¿Es posible visitar un lugar de manera responsable con el medio ambiente y la sociedad local? Esto es lo que propone el ‘ecoturismo’, un concepto acuñado por el arquitecto mexicano Héctor Ceballos-Lascurain.

La idea que comenzó a desarrollarse hace más de cuarenta años cuando el ‘padre del Ecoturismo’ la presentó en 1981. Desde entonces, esta alternativa al modelo tradicional de masas ha ido calando poco a poco en el sector y la sociedad.

A día de hoy, existen alojamientos, restaurantes, actividades y proyectos de conversación medioambiental vinculados al ecoturismo por todo el mundo. Incluso, hay países referentes en este modelo. 

Si quieres saber más sobre el ecoturismo, te invitamos a que nos acompañes en este viaje.

Un modelo emergente y necesario

Tras mucho tiempo viviendo a costa y de espaldas a la naturaleza, el ecoturismo nos invita a devolver, apreciar, conservar, desarrollar y ser responsables.

Siendo conscientes de que vivimos en un planeta con recursos limitados, un modelo de turismo basado en el respeto y el consumo responsable resulta tan básico como elemental. Por eso, esta alternativa cada vez va atrayendo a más personas, promotores y turistas. 

Las claves del ecoturismo

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Hacer senderismo, comer en un restaurante con platos de temporada o alojarte en un hotel autosuficiente, es una forma de practicar el ecoturismo.

Éstas son algunas claves para ayudarte a comprender su importancia:

  • Promueve la protección de los recursos naturales y la biodiversidad.
  • Ofrece a los visitantes conocimientos sobre el medio ambiente y las culturas locales.
  • Asegura que las actividades turísticas no comprometan la capacidad de las futuras generaciones.
  • Contribuye al bienestar económico de las comunidades locales, respetando sus tradiciones y cultura.

Este tipo de turismo es una excelente manera de explorar y disfrutar de la naturaleza mientras contribuye a su preservación y al desarrollo sostenible de las comunidades locales.

Comprometidos con el turismo responsable

Islandia

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Viajar a Islandia es descubrir un territorio virgen en el que los glaciares y los volcanes son los verdaderos dueños del terreno. Famosa por sus inigualables paisajes, fauna marina y aguas termales, esta isla se ha convertido en un referente dentro del ecoturismo.

Hasta la erupción del Volcán Eyjafjallajökull en 2010, Islandia era desconocida para la gran mayoría. De hecho, la pesca era su principal fuente de riqueza. A día de hoy, el turismo ocupa un gran porcentaje. Eso sí, tanto en su capital (Reykjavik) como en toda la zona sur conocida como el ‘Círculo de Oro’, cada nuevo hotel, restaurante o actividad que ha nacido lo ha hecho siendo respetuoso con el entorno. 

Por eso, cuando la visitas te sientes algo abrumado, pues la naturaleza sigue siendo la dueña y protagonista del lugar.

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Mas Salagros EcoResort

‘Mas Salagros EcoResort’, ejemplo de ecoturismo

¿Qué debe tener un complejo hotelero para ser un ejemplo de ecoturismo? Existen muchos factores: construcción, ubicación, relación con el entorno, gestión y uso de los recursos…

Todo esto fue lo que tuvieron en cuenta los dueños del ‘Mas Salagros EcoResort’, una antigua masía de 1497, que hoy es “el primer destino 100% ecológico de la Península Ibérica”. Ubicado en Vallromanes, a 30 minutos de Barcelona, ofrece una experiencia de lujo con la responsabilidad medioambiental como máxima. 

En este ‘ecoresort’, la principal fuente de calor es una caldera de biomasa, mientras que las placas solares consiguen reducir un 15% el consumo de energía, también las luces LED y las cubiertas vegetales que aíslan y protegen las suites y habitaciones superiores. 

Tampoco se queda atrás su gastronomía, ¿te hemos contado que tienen un huerto? Por lo que sus productos, no solo son 100% ecológicos, si no que una parte provienen de su propia producción. 

Por todo lo anterior, Mas Salagros posee el certificado ‘Green Globe’, el estándar más alto de sostenibilidad en todo el mundo. 

Pura vida diving

Pura vida diving, ejemplo de ecoturismo

Realizar actividades con responsabilidad ambiental también es otra forma de practicar ecoturismo. De hecho, es una de las maneras más significativas, sobre todo, en lo que al medio natural y marino se refiere.

Un buen ejemplo que te puede interesar si planeas veranear en Lanzarote, México o Tailandia es el proyecto de “Pura vida diving”. Además de ofrecer cursos e inmersiones para todos los niveles, también organizan limpiezas de playas, charlas de divulgación y consumen productos de proximidad y ecológicos tanto en las experiencias como en el propio centro. La clave está en evitar realizar experiencias que invadan el hábitat de una especie.

Por lo que, si este verano te gustaría iniciarte en el submarinismo, el buceo o el snorkel, recuerda hacerlo de la mano de quienes respeten el bienestar y la biodiversidad marina.

Islas Cíes, Galicia

En España, un ejemplo de destino ecoturístico son las Islas Cíes, un archipiélago en la ría de Vigo que forma parte del Parque Natural marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Un paraje natural de gran valor con playas vírgenes cuyo acceso está limitado a entre 1600 y 1800 personas al día, en temporada alta.

Y es que, con el objetivo de preservar su conservación e incentivar un turismo respetuoso, desde la Xunta de Galicia se impulso la obligatoriedad de pedir un permiso para poder entrar a las tres islas: Monteagudo, do Faro y San Martín.

La autorización deberás tramitarla desde la página web oficial y, una vez la tengas se te dará un código de prerreserva provisional con el que podrás comprar tus billetes a las Islas Cíes en menos de dos horas. Si tardas más, perderás la reserva.

Gracias a esta medida, se ha conseguido evitar la masificación de las Islas Cíes, sobre todo, durante los meses de verano. 

Restaurante El Jardín de la Sal

Restaurante El Jardín de la Sal, ejemplo de ecoturismo

Reconocido una vez más por la Guía MICHELIN con el prestigioso título de restaurante Bid Gourmand y recomendado en la Guía Repsol 2024, el Restaurante El Jardín de la Sal es un templo gastronómico a la vez que un ejemplo de turismo sostenible.

Abrió sus puertas en septiembre de 2013 en un enclave natural protegido: las Salinas de Fuencaliente, en la isla de La Palma. Un proyecto impulsado por la tercera generación de una familia salinera con prestigio mundial, en un edificio perfectamente integrado, sin alterar su naturaleza y su entorno visual.

También están presentes en sus fogones, la sencillez, el amor por el entorno y el conocimiento de las recetas tradicionales con toques modernos. En su menú (con opciones para celíacos y vegetarianos), siempre encontraremos platos de temporada con ingredientes de productores locales, pescado fresco capturado en las aguas cercanas y el toque de sal perfecto. Al fin y al cabo, son maestros salineros.

Hacienda Guzmán

Hacienda Guzmán,  ejemplo de ecoturismo

Conocer y consumir productos locales, así como apoyar su desarrollo es otra forma de sumarte a este tipo de turismo más sostenible.

Bajo esta línea, las experiencias gastronómicas nos parecen una de las más interesantes. ¿Por qué será? Y es que en España, cada vez podemos encontrar más iniciativas de este tipo en las que el visitante descubre de primera mano la historia y proceso detrás de un producto para luego degustarlo.

Un ejemplo de ello, es la experiencia que ofrecen desde Hacienda Guzmán. Se trata de una finca del siglo XVI dedicada al cultivo del olivo con más de 150 variedades procedentes de 13 países en la que podrás “apreciar la extraordinaria riqueza y complejidad del mundo del aceite de oliva”.

Ubicada en Sevilla, este “templo olivero” fue en su día de Hernando Colón, el hijo del descubridor de América y el encargado de llevar este “oro líquido”, hoy más oro que nunca, al Nuevo Mundo. Una historia de la que podrás saber más si reservas alguna de las experiencias de oleoturismo que llevan a cabo. 

CieloAstur

En pleno valle de Proaza, cerca del parque natural de Las Ubiñas (Linares, Asturias), se encuentra este complejo de ‘ecovillas’ en las que lo rural se vive, saborea y siente. 

Construido con materiales como la piedra, la madera y el corcho, en CieloAstur cada espacio ha sido creado con responsabilidad medioambiental. Por eso, no encontrarás plásticos en sus instalaciones, comprobarás cómo la fotovoltaica es la fuente de su energía o cómo el uso de la técnica de aerotermia ha hecho que sean reconocidas como ‘Passive Haus’ o ‘casas pasivas’. 

En sus 10 mil metros de terreno, las 12 villas nos invitan a conectar con la naturaleza, dentro y fuera de ellas. Especialmente, en la ‘Villa del árbol’, la más exclusiva. Aunque si se trata de exclusividad, también debes conocer su restaurante ‘La Cuadrina de Tanislao’ en el que solo cocinan con productos de la tierra. Es una cocina “de pueblo, tradicional y asturiana con toques vanguardistas”, afirman.

Islas Galápagos

Islas Galápagos, ejemplo de ecoturismo

Nos vamos hasta la costa de Ecuador para conocer otro ejemplo de ecoturismo. Se trata de las famosas Islas Galápagos, un archipiélago formado por más de cien islas consideradas como un “museo viviente”, un santuario marino y terrestre.

Más de 200 especies endémicas, entre ellas, la tortuga gigante viven en esta región de poco más de 30 mil habitantes. Muchos son biólogos, ecologistas o profesionales dedicados al cuidado y la preservación del medio ambiente. Todo el que vive en Galápagos es consciente de su excepcionalidad y riqueza.

Por eso, desde las autoridades se han impuesto varias medidas para limitar la entrada de turistas (cerca de 170 mil al año) y preservar su singularidad. Una de las más conocidas es la obligatoriedad de pagar una tasa de 180 euros para poder acceder a las zonas protegidas.

Con esta recaudación, se financian proyectos de conservación de la biodiversidad, así como para el desarrollo de la población local.

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¿Y tú, te apuntas a viajar sin dejar huella?

Devo López