Acaba de alzarse con el premio a mejor diseñador emergente en la pasarela EGO de Madrid, pero detrás de Eaftimos hay mucho más que un reconocimiento puntual. Nacida en 2023 desde la intuición, la experimentación y una fuerte carga conceptual, la marca construye un universo propio donde el workwear, la artesanía y la conexión con la naturaleza dialogan con referencias que van de César Manrique a la cosmovisión huichol. Hablamos con su creador, Erik Bruccia, sobre proceso, identidad y el momento actual de la moda emergente.
Acabas de ganar el premio al mejor diseñador emergente en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, cuéntanos acerca de tu marca y de tu trayectoria.
La marca nace en 2023, encerrado en mi pequeño cuarto, tras acabar los estudios en Madrid y pasar por un largo proceso de introspección. Venía de dejar atrás una marca en la que ya estaba activo, pero los caminos con mis socios se separaron. Ese verano desarrollé el concepto de EAFTIMOS y lo compartí con un par de amigxs para pedirles feedback. Les gustó, me ayudaron a profundizar y rápidamente empecé a diseñar, comprar telas y preparar los primeros looks, haciendo el primer shooting. Tras presentarnos ese mismo año a la EGO de MBFWM y no ser seleccionados, decidimos organizar un desfile por nuestra cuenta en marzo de 2024. Fue ahí cuando lanzamos la marca y empezamos a moverla en redes.

¿Qué significa este reconocimiento en tu carrera?
Ha sido muy gratificante. No voy a decir que no era algo buscado, porque cuando se acercaba la fecha y montábamos los looks con el equipo, se comentaba. Pero siempre mantuvimos la calma y decíamos que nuestro premio ya era estar en EGO y poder presentar una colección en un escaparate así. Este reconocimiento nos ha dado motivación y, obviamente, abre muchas puertas. Estamos con ganas de ver cuál es el siguiente paso.
¿Cómo ha sido la evolución hasta llegar a Eaftimos?
Desde pequeño siempre fui muy curioso por el mundo del arte y la moda, algo que viene de familia. Con el tiempo mis gustos fueron cambiando, pasando por distintas etapas marcadas por lo que aprendía, la música que escuchaba y las personas que fui conociendo. Todo eso me fue aportando una visión más profunda y me ayudó a construir quién soy hoy. Aun así, siento que no estoy ni al 20% de donde quiero llegar ni de todo lo que me queda por desarrollar creativamente.



¿Cuál fue la inspiración para tu colección?
Esta colección fusiona dos conceptos opuestos pero con un mismo mensaje. Por un lado, Lanzarote y el legado de César Manrique, donde la idea de que la naturaleza es algo sagrado está muy presente. Por otro, la cosmovisión huichol, de origen mexicano, donde a través de rituales conectan con la naturaleza y comparten ese mismo mensaje. Intenté unir ambos universos jugando con los colores de la isla y de la cultura huichol, las formas, los materiales y la artesanía. También en las joyas, reinterpretando elementos como los juguetes de viento de César en piezas de acero inoxidable.
¿Con qué propósito reinterpretas el workwear?
Me interesa reinterpretar el workwear porque nace desde un lugar muy honesto: la función, el oficio, la resistencia, el cuerpo en movimiento. Eso conecta mucho con lo que hago. No me interesa solo como código estético, sino entender qué hay detrás: quién lo lleva, qué desgaste genera, qué historia acumula.

¿Qué significa para ti la moda más allá de la estética?
Para mí tiene un peso muy fuerte en el mensaje. Dependiendo de los colores, combinaciones o capas, estás diciendo algo. La ropa comunica sin necesidad de hablar. Por ejemplo, alguien vestido completamente de negro, con prendas relajadas, ya transmite una actitud, una distancia, una forma de estar. También veo la moda como algo con memoria: prendas heredadas o de segunda mano que han vivido historias que desconocemos. Pensar en eso me parece muy bonito.
¿Qué peso tienen los materiales y la experimentación textil en tu trabajo?
Muchas veces una colección empieza precisamente ahí: tocando un material, interviniéndolo, entendiendo cómo cae, cómo envejece o cómo responde al cuerpo. Trabajo desde lo físico. A partir de ahí, descubrir cómo responde un material abre nuevas posibilidades para crear piezas.
¿Cómo ves el panorama de la moda emergente en España actualmente?
Lo veo fuerte. Hay muchísimo talento y cada vez gente más joven con una visión clara, sensibilidad y ganas de construir algo propio. Es un momento potente. Quizá echo en falta más honestidad y más estructura. Hay proyectos interesantes, pero también marcas que nacen desde la inmediatez y que se parecen entre sí o se centran más en vender un logo que en construir un lenguaje. A mí me interesa cuando una marca tiene algo que decir y se mantiene fiel a ello.
¿Qué te gustaría desarrollar a corto plazo?
Me gustaría consolidar este momento de la marca. Venimos de presentar NIERIKA y de recibir un reconocimiento importante, así que ahora el reto es traducirlo en una estructura más sólida: lanzar la colección por drops, reforzar la parte digital y ganar visibilidad sin perder la esencia. No tenemos prisa, sabemos que nuestro público es nicho y valora lo que hacemos.
¿Qué nos puedes adelantar de tu próximo proyecto?
Estamos en una etapa de expansión, organización y proyección. Posiblemente haya alguna colaboración en el aire, aunque todavía no puedo asegurar nada. Hay ganas, pero todo se irá viendo.
Miranda Rivas





























